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sábado, 1 de noviembre de 2014

Inteligencia Ecológica



¡Inteligencia Ecológica!

Leyendo las lineas del bestseller de Daniel Goleman "Inteligencia Ecológica" (2009) encuentro el deber de prestar mas atencion, y dar a conocer a los demas las consecuencias ocultas de cada cosa que adquirimos, compramos o consumimos, me quedo asombrada de como al comprar un producto, adquirimos una serie de consuecuencias derivadas de dicho producto. Traduciendo esto, y citando al autor de éste fabuloso libro, comento, que vamos por la vida inmersos en un mar de cosas que compramos, usamos y tiramos, desperdiciamos o guardamos.
Cada una de esas cosas tiene su propia historia y su propio futuro, la parte de la historia anterior a nosotros
y el final de la misma después de nosotros en gran parte oculta a nuestra vista, una inmensa red de impactos abandonados a lo largo del camino desde la extracción inicial o la mezcla de sus ingredientes, durante la fabricación y el transporte, a través de las sutiles consecuencias de su empleo en nuestros hogares y lugares de trabajo hasta el momento en que nos deshacemos de ellas.


Antes, las grandes industrias -que eran pocas- iniciaron su actividad y no había inconveniente con los productos, todo lo habíamos hecho con mesura, nuestras tecnologías de fabricación actuales y los procesos químicos que aplicamos fueron escogidos en el auge industrialista, en tiempos en que no se preveía la situación insostenible actual del Medio Ambiente, pero hoy esas practicas ya no son sostenibles, por ello el control esta en nosotros los que demandamos, consumimos, compramos tales productos.

Era un verdadero tesoro la electricidad generada a través de la combustión de carbón, en cantidades suficientes para durar siglos y siglos; plásticos baratos y maleables de un mar de petróleo en apariencia interminable; un verdadero tesoro de compuestos químicos sintéticos, polvo de plomo casi regalado para dar mayor brillo y vivacidad a las pinturas. Nuestros antecesores no tenían ni la menor idea del costo que todos estos productos bien intencionados tendría para nuestro planeta y sus habitantes.
Hoy nos estamos quedando sin un aire respirable, límpio, sin agua potable, pura y sin comida sana, porque no se contempló el impacto ambiental de dichos productos tan útiles en el día a día.

Y, a pesar de ello, es muy posible que estos impactos ocultos constituyan el aspecto más importante
de tales objetos, mi exhortacion aquí es a que conozcamos bien cada producto que adquirimos, allí se ve el compromiso individual y colectivo en mejorar el avanzado impacto en el Ambiente.